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San Cristóbal, Dominican Republic
Soy una persona alegre,casada con una gran familia, disfruto de la vida...me gusta soñar para lograr realidades.

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viernes, 27 de mayo de 2016

EL REGALO EXPLOSIVO Y LOS ZAPATOS GAMBADOS.

   El viernes en la mañana llegó a la casa en un camión de carga, una caja muy grande con un lazo que decía "para la Señora de la casa". Todos corrimos con gran curiosidad a ver el contenido de esa enorme caja. Papá abrió y desarmó la caja que estaba sujeta por grandes grapas de cobre y la sonrisa de mi madre no pudo ser mas amplia. Ahí estaba su cocina o estufa grande con reloj, horno con luz, cuatro hornillas, dos grandes y dos pequeñas. Mi padre que era un hombre muy fuerte, con gran esfuerzo y sin ayuda la colocó en el espacio que ocupaba la antigua y pequeña estufa Lorena de tres hornillas sin horno. Todos estábamos felices, ya no tendríamos que ir a la panadería, papá y mamá hornearán nuestro pan, tartas de maicena, asados y muchas otras ricuras que las mujeres compartían unas con otras como sus recetas favoritas. Aunque debo admitir que el mejor cocinero era mi padre, que aun teniendo en casa una cocinera, en los días especiales no la quería en la cocina a no ser para lavar los platos, según él ella solo sabía hacer arroz, granos y carne con el mismo sabor.
    Ahora viene la parte interesante, ya les cuento. Nadie tenía una estufa de esas en la armería, nuestro barrio, cuyo nombre se debía a que se encontraba en el área de la fábrica de armas, de la cual mi padre era el director e ingeniero técnico. Era una cocina de hidrogás, según escuche decir a mi padre. La anterior que recuerdo muy bien, tenía cuatro patas de metal, era esmaltada de color blanco y parecía una mesa estrecha y pequeña, utilizaba otro tipo de gas, almacenado en una botella grande de cristal montado en uno de sus laterales y las hornillas encendían con un cerillo. Luego con mucha paciencia mi madre debía graduar hasta alcanzar que la llama amarilla pasara a ser azulada porque de no hacer esto, el hollín que despedía ponía negras las ollas. La cocina nueva era diferente no necesitaba cerillos para el encendido, papá levantó la tapa superior, con un cerillo flameó los quemadores que permanecerían encendidos siempre, para que las hornillas pudieran encender automáticamente al girar el botón que abría la válvula permitiendo pasar el gas. Pero el quemador del horno era otra cosa,  primero debía abrirse una válvula y luego colocar el cerillo en el quemador.
    Mamá tenía listo un pato para hornear y papá debía encender el horno. Todo marchaba de maravillas hasta que... PUM!!! la explosión retumbó en el vecindario. Todos corrieron, a mi me pareció que saltaron volando hacia el patio y mi madre gritó a mi padre.   
     - ¿Estás bien?
    La tía Maruja gritó.
    - !Santísimo!
    Doña María movía sus labios sin que saliera palabra alguna de su boca. Yo que curioseaba lo que hacía mi padre, no se como es que estaba atada a la falda de mi madre temblando y al igual que ella pálida del susto, que al tiempo que me miraba de arriba abajo, me tocaba por todo el cuerpo como si tratara de comprobar que aun estaba entera y viva, me reclamaba el porqué siempre tengo que estar en el medio.
     Pero eso no fue todo, los vecinos también corrieron, una de ellas la vecina abuela que colinda con nuestra casa y que conocíamos como vocinglera, se le escuchó vocear como siempre cuando gritó.
    - ¿Y ahora! que habrán hecho esos locos?
    En tanto todo el gran susto provocado por la explosión evocaba las exclamaciones anteriores y la palidez de blancos y negros, papá había corrido a cerrar la válvula del gas. Entonces mi madre y con ella todos, respiramos para botar el espanto, papá volvió a entrar a la cocina no sin antes preguntar.
    - ¿Dónde están las niñas?
   Levanté mis manos y mi hermana también. El bebé, mi hermano menor que despertó con la explosión lloraba desesperado. Todo estaba bien, mi padre agradeció a los vecinos su preocupación y los tranquilizó diciendo... "no hay nada que lamentar, todo está bien".
   Lo que pasó luego fue cómico, todos mirábamos a mi padre entre asombrados y aguantando una risotada que nadie pudo evitar, explotando en un coro de carcajadas en medio del llanto del bebé. Mi padre también rió de buena gana, sus cejas, pestañas y sus cabellos castaños, antes bien peinados hacia atrás y pegados como siempre con la brillantina Barón of Yardley, ahora estaban alborotados y amarillos. Se chamuscaron con la explosión, y realmente se veía simpático, de dar risas y nuevamente la abuela, nuestra vecina hizo su comentario.
     - Si no lo digo yo, esos vecinos son locos! oigan eso, ahora se ríen!
    Nuestra vecina era sorda, por lo que no sabía hablar en tono bajo. Eran dos abuelos a los que sus nietos llamaban Mamaya y Papayo, a mi me provocaba mucha risa esos nombres y el problema de que eran sordos. Mi madre decía de manera jocosa que ellos escuchaban lo que les convenía, pero esa explosión fue tan fuerte que ni a los sordos les pasaría desapercibida.
     Luego, ya tranquilos y relajados de tanto reír, escuchamos todos la explicación técnica de mi padre acerca de la explosión. Explicó que él perdió tiempo con la válvula del gas abierta y este había inundado el horno y al encender el cerillo, el gas hizo contacto y provocó la ruidosa llamarada que chamuscó todo lo era pelo en su cuerpo, pues también la abundante vellosidad de sus brazos desapareció y al parecer fue una suerte que no se quemó su piel.
    Esa noche cenamos pato al horno con papas gratinadas. La cena además de rica fue divertida, nadie podía evitar reír cuando miraba a mi padre. Su cabello ahora corto al borde de la frente y las sienes, no le valió brillantina, se quedaron tensos como alambres rebeldes y se parecía a Lorenzo el esposo de Pepita, los personajes de una revista cómica muy popular de la época.
      La cocina nueva se convirtió en el regalo explosivo de mi padre para mi madre. Fue con motivo de su aniversario e hizo que el gusto por la cocina le pegara fuerte a mi madre, porque a partir de ahí nuestras comidas eran especialidades y ricuras culinarias de un gran libro de recetas regalo de la señora Bertha, una estupenda cocinera madre de mi amiga Rossalin.
     Al otro día mi madre salió temprano con mi padre, ella iría al salón de Los Españoles para hacerse un corte de pelo y mi padre también fue a buscar solución al desastre que el regalo explosivo dejó en su cabeza. Esa noche irían al Cony Island a disfrutar de una presentación artística y a bailar. Llegada la noche, estarían listos y muy guapos. A mi madre le recortaron su hermosa y larga cabellera tan negra como el azabache y ahora lucía una corta melena sobre los hombros, pero igual estaba linda, ella era bellísima. A mi padre que usaba su pelo largo y peinado hacia atrás, el barbero lo dejó con el cabello bien corto y los "chifles de Lorenzo" quedaron bien cortitos, casi al ras de su cabeza. Ella parecía una actriz de cine con su vestido rosado de falda amplísima con el largo a media pierna y sus zapatos de tacones en color rojo. Papá aprovechó para tomarle una fotografía, porque estaba muy bonita. Si que era bella mi madre.
    Llegaron el señor Bell y su esposa Bertha, Berselius y señora, Adolf y señora y el señor Billy el  único soltero, era un hombre de gran estatura, cuya piel llena de pecas, le ganó el mote de Billy el pinto. Estaban todas las parejas amigas de mis padres. Recuerdo que las mujeres estaban muy elegantes, la señora Bertha lucía un lindo vestido verde también de falda muy amplia con cinto que le hacía ver su cintura pequeña, ella era alta y rubia, su cabello lucía un paje y flequillo. Mi tía Maruja decía que parecía una escoba para limpiar los techos. Todas estaban lindas, solo la señora Berselius, era gorda y caderona, pero estaba muy bonita con su vestido negro y bolero rosa, su cabello rubio, corto y ensortijado, ella tenía unos lindos ojos azules que la hacían ver muy tierna, luego de tomar muchas fotografías se fueron todos.
      Esa noche no quería dormir esperando la llegada de mis padres, como siempre mi hermana y yo comentamos antes de dormir. 
     - ¿Quién crees que era la más bonita de todas?
     Le pregunté. No hacía falta esperar la respuesta, estuvimos de acuerdo en que nuestra madre era la más bonita y reímos etiquetando a las parejas amigas de nuestros padres, a la escoba de limpiar techos, la enorme frente de la señora Amanda Adolf, las nalgotas planas de la madre de Goldie... hasta que la tía Maruja nos mando al silencio no sin antes ella también reírse mucho de las etiquetas, después de todo ella las inventó. Mientras esperaba escuchar que el llavín de la puerta sonara anunciando la llegada de mis padres, como siempre mi prolífica imaginación se fue a volar. Imaginaba la fiesta, la música, y las parejas bailando, no me quedaba ninguna duda, los mejores bailarines eran mis padres y los imaginé en el medio de un gran salón dando giros rápidos de una manera tal, que la amplia falda del vestido rosa de mi madre se abría como paraguas, mientras ellos felices y enamorados sonreían. Esa puerta no sonó, ni mi prolífica imaginación, ni mis ojos soportaron mas tiempo y se ce...rraa...ron.
    Al despertar en la mañana, ya el sol estaba alto, era domingo y nos dejaban dormir hasta tarde, luego del baño fuimos al comedor a desayunar. Ya mis padres estaban sentados tomando su café. A nosotras nos sirvieron chocolate y ese sabroso pan hecho en el horno de la cocina nueva, el regalo explosivo. No bien terminamos y ya mis amigas me llamaron a jugar, salté rápido y me detuvieron en seco.
    - Heeeey! ¿A dónde crees que vas? venga a recoger la mesa!
    Tronó la voz de mi padre. Me tocaba llevar los platos a la cocina. Uf! ese no era un trabajo pesado, pero cuando quería ir a jugar me parecía una esclavitud. Ya pronto cumpliría siete años y me asignaban tareas en la casa, a pesar de que casi siempre estaban con nosotros mi tía Maruja, Jesusa y Doña María haciendo labores en la casa y ayudando a mi madre, pero a mi padre le gustaba la disciplina y parte de eso era cooperar con los quehaceres de la casa. Cuando entré a la cocina con los platos... Oh! sorpresa! y grité
    - Papaaaá! venga usted a ver!
    El espectáculo lo presenta el vecino Mikael o Mica como le decíamos, de tres años de edad estaba jugando con el regalo explosivo, el encendido automático de la cocina era atractivo para ver encender las hornillas de llamas azuladas y a él le parecía divertido el sonido o fua! que producía al encender y apagar todas. Mi padre lo regañó y lo tomó en brazos, colocado sobre sus hombros amenazó con lanzarlo por el patio a casa de su madre, quien cargaba en brazos a Mireille una linda y llorona bebé, todos reímos con lo gritos de Mica. Nadie pudo evitar las nalgadas al travieso Mica, acompañadas de la consiguiente frase de la madre: "garsón de la merzda".
    Terminada mi tarea corría a casa de Goldie, el juego del día era jugar a las señoras, subimos y en su cuarto nos disfrazamos de nuestras madres, todas tomamos a escondidas los tacones y collares, nos peinábamos unas a otras, e imitábamos sus maneras de hablar y conducirse. El juego acabó en pelea cuando todas discutíamos sobre cual era la más bonitas de las madres, aunque todas estuvieron bonitas, para cada una de nosotras sola una era linda, la nuestra. Goldie nos echó de su casa, le dijeron gordota a su madre y escoba a la de Rossalin. A mi madre le dijeron enana y me ofendí, mi madre no era alta como la señora Bertha, pero no era enana. Tome los tacones de mi madre y me fui a casa, con tan mala suerte que me descubrieron cuando los guardaba. Me salió castigo. Según mi tía Maruja los lindos zapatos rojos de mi madre se "gambaron". Yo los gambé, sus tacones quebraron hacia atrás dañando el zapato (gambas refiere las piernas arqueadas como el signo paréntesis que caracteriza algunas personas)
    Hoy he logrado recordar estas vivencias de los años de mi infancia y mientras estoy aquí sentada en el comedor, al tiempo que escribo las notas de esta vivencia, observo el estante con las fotografías familiares y en especial, esa linda foto de mi madre que parece recordar conmigo el día del regalo explosivo. Ahí está mi madre en aquella fotografía que mi padre le tomara en el patio sentada junto al arbusto de caña, porque como dijo papá ella estaba muy linda. Está ahí plasmada para siempre con su hermosa sonrisa que ahora parece brindarme de manera especial. Me mira como lo hizo a la cámara aquél día, con su negrísimo cabello brillando por el destello del sol sobre  los risos del peinado que le hicieran los españoles. Luciendo su hermoso vestido de color rosado de amplísima falda, una hermosa cadena con medallón de oro colgando de su cuello ilumina su pecho, pulseras, arcillos blancos y aquellos lindos zapatos rojos antes de que yo los "gambara". Su sonrisa me dice que perdonó mi travesura y que al igual que yo, alguna vez a ella también se le ocurrió jugar con los tacones de Agustina y que sin querer también aquellos zapatos de la abuela se "gambaron".

La mas linda de todas
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lunes, 21 de septiembre de 2015

ADOLESCENTES ENTRE CAFE, CIGARRILLOS, DULCES Y CARTA AL ENAMORADO

    Todo adolescente de mi tiempo tomó café, fumó tabaco, amó los dulces y escribió una carta al enamorado. Las 3:00 de la tarde, Son las tres, llegó la hora del café, era el estribillo que cantábamos. La reunión diaria y obligada cuando se escuchaba el llamado de Doña Lalita ordenando a Lilian hacer el café. Mi hermana y yo corríamos al llamado de mi amiga y vecina Carmen. Eramos las mejores amigas, confidentes, cómplices y de vez en cuando recibíamos el trio de regañinas que tocaban a las tres por la osadías que como adolescentes a veces cometíamos, pues la fidelidad compartida hacía que ninguna culpara a las otras, aunque una sola tuviera la culpa.
    Realmente yo era una púber de 12 años, mi hermana y Carmen eran ya adolescentes con 14 y 15 años respectivamente, con la diferencia de que yo era más avanzada en la escuela y les llevaba dos niveles de grado escolar ventaja que me mantenía en el grupo. Yo sabía componer, escribir cosas bonitas y parodiar e imitar las canciones de la época, por lo que a veces creo que hacía de bufón del grupo para diversión de todos. No me sentía ofendida por ello, todo lo contrario, para mi eso era ser importante dentro del grupo, porque mi atractivo era solicitado en las reuniones con ovaciones a la demanda de ahora Flavia! ahora Flavia!
    En la hora del café de aquella tarde como siempre se debatía con el conteo para saber si los chelines del cigarrillo estaban completos, significa esto que cada una debía aportar para completar el precio de cinco cheles o centavos, pues un café sin fumar no completaba el rito de saborear el negro elixir, si luego no contabamos con un "humito" o sorbo del cigarrillo cada una, hasta terminar el cigarro que al final quedaba en el filtro.
   Ya sabíamos fumar y la experiencia consistía en lograr hacer muchos avances en el arte de fumar, por ejemplo: aspirar el humo y a seguidas hablar sin dejarlo escapar y luego expulsar la bocanada de humo. Otros eran muy avesados, como nuestro amigo Karl de 13 años, que aspiraba el humo, tomaba agua y luego lo expiraba. Otros hacían bromas pesadas, tomaban a un tonto diciendo que botaban el humo por los oídos, y quien quería probar esa visión solo tenían que mirarle fijo a los ojos... cuando hacían esto, entonces el que había aspirado el humo, sostenía su mirada y  con malicia, lentamente llevaba el cigarrillo encendido a los brazos del infeliz que permanecía con la mirada fija en los ojos del bromista, y que luego la víctima pega el grito y salta al sentir que lo quema!... el muchacho malo de inmediato le  reclama !viste !viste que boté el humo por los oídos! mientras todos nos desternillamos de la risa.
    Todos fuimos castigados por esta broma hecha a Bárbara, que gustosa aceptó mirar fijamente a los ojos de Luciano porque estaba enamorada de él... pobre inocente llevó su queja a Doña Lalita mostrando la quemada en su brazo... el resto ya lo pueden imaginar, pero igual les cuento: chancletazos, tirones de oreja y para colmo la víctima hechada del grupo por soplona!... si que son egoístas los adolescentes.
    Creo que casi todos los adolescentes alguna vez han fumado cigarrillos de tabaco, aunque no todos se convierten en adictos. Aprendí como todos y nunca olvido aquella primera vez. Con el pasar de los años esta experiencia me mostró que algunas cosas en la vida siempre son desagradables la primera vez. Fue una tarde en la hora del café, como siempre tomamos nuestro cafecito y Carmen dijo: Miren lo que tengo aquí!... y sacó de su bolsillo un cigarrillo mientras pedía silencio con el dedo índice colocado delante de su boca... mi hermana y yo con los ojos muy abiertos vimos como lo encendió con un cerillo, el olor y el humo nos hizo toser a las tres... tomó un sorbo y lo pasó a mi hermana, quien muy valentona dijo que sabía fumar y tomó un gran sorbo hasta aventar sus mejillas, quemar casi todo el cigarrillo que llegó a la mitad y cuando soltó la bocanada toda la habitación se inundó de humo, la tos no se hizo esperar, entonces doña Lalita desde su sala de costura preguntó ¿qué les pasa? y Carmen contestó: mami, es el humo de tu tabaco que llega hasta acá y nos ahoga!... Pero que rápida y eficiente mi amiga..., ciertamente allí estaban las viejas fumando habanos después del café!... por eso no podía darse cuenta de nuestra osadía, el olor a tabaco estaba en toda la casa.
    Era mi turno y no me atrevía, ya mis ojos lloraban solos, me picaba el humo pero lo tomé y al igual que mi hermana me llené la boca de humo y explosioné hacia afuera. La habitación parecía que estuviera llena de niebla, por la gran cantidad de humo y el cigarrillo se gastó con tres bocanadas. Entonces salimos a buscar dulces a la casa de Doña Carmela, y en el trayecto encontramos a karl con su cigarrillo, también fumaba escondido, y muy orgullosa le dije: !ya sabemos fumar!... asombrado nos miró, entonces mi hermana y amiga confirmaron y le pidieron un "humito"... Carmen fue la primera, llenó su boca de humo y soltó la chimenea... Karl explotó en carcajadas, se doblo en dos y con dificultad por la risa atinó a decir: así es que fuman los viejos!... y continuó riendo, mientras nosotras avergonzadas aguantamos... Karl entonces respiró profundo, no podía parar de reír, pero sacó fuerzas y nos dijo: vengan que las voy a enseñar. Tomó un sorbo de humo y luego dijo, miren como es. No salía de mi asombro, parecía magia! él se tragaba el humo, podía hablar y luego lo expulsaba!... ¿dónde metes el humo? pregunté... en el estómago contestó. Entonces allí sentados en la pequeña verja de la casita de los Vazquez, sin que nadie nos viera, tomamos nuestra primera lección de fumar como se debe. Nos gastamos dos cigarrillos y al rato mi cabeza comenzó a dar vueltas... le dije a mi hermana: estoy mareada y nos fuimos a casa me dejó en mi cama y regresó a seguir fumando.
    Ya en mi cama, tenía miedo de abrir los ojos, para no ver el mundo dando vueltas, me sentía de la misma forma que cuando era pequeña y giraba rápido sobre mi misma. Tenía náuseas y no vomitaba, me sentía muy mal, tan mal que le pedí perdón a diosito y prometí que no lo volvería hacer... fui al refrigerador tomé y partí un limón y me lo comí, me supo rico, debí estar borracha porque esa es una fruta tremendamente agria... desperté, parece que dormí un rato y no estaba en mi cama, me senté en el sofá y recordé lo que hicimos... ¿resultados? mi hermana estaba de castigo y Carmen también, las descubrieron fumando y a karl se lo llevaron por las orejas... haber regresado a casa me libró del castigo. Pero el tiempo pasó y como dijera Karl luego, el mareo solo pasa la primera vez y aprendí a fumar, pero para ser sincera... no me gustaba fumar. Lo que pasó conmigo fue cuestión de preferencia, es decir entre el humo del cigarrillo y el rico sabor de un dulce de Carmela pudo más el segundo.
     Fue así como en esa tarde, me tocó la pérdida del "humito" que tarde a tarde disfrutáramos después del café. Como siempre contábamos los chelines y esta vez no estaban completos y todas debíamos aportar. En mis adentros, guardé el silencio traicionero, yo tenía no solo para el cigarrillo, también para los dulces, pero mi diablillo egoísta me dijo: "nooo! fumar no es tan bueno como los dulces de leche de Doña Carmela"... así que tenía suficiente chelines para uno de leche, un suspiro y un sabroso jalao y si me hacía rebaja una bolita de piña. No lo pensé dos veces y me alejé con la excusa de ir a casa para hacer mis tareas, pero la verdad es que corrí a la vitrina de Doña Carmela y feliz disfruté de no solo de los dulces en venta, también me aventé el cucharón con el concón del dulce, esto último, era cosa que nuestra dulcera siempre nos regalaba.
    Pero el gusanillo de la conciencia se alborotó y me quitó la tranquilidad, así que guardé suspiros y jalaos para mi hermana y mi amiga... pero... como me decía mi madre desde que yo era pequeña, "no se puede hacer nada a escondidas, porque el diablillo y el gusanillo no son amigos y cuando el uno hace algo malo, el gusanillo le hace cosquillas y se delata con la risa". Era una de las máximas que mi madre nos repetía siempre, como parte de su forma para estimular en nosotros acciones con pensamientos éticos y morales.
     Exactamente eso pasó, no bien terminé de comer mis dulces, mientras Doña Carmela colocaba en una bolsita los que regalaría a mis camaradas, llegaron ellas!... aja! sorprendidas me dijeron... si tenías dinero y lo negaste!... Ay!... que vergüenza! sentí como la sangre se posó en mi cara, tartamudeando les dije: no!... si... les compré dulces! mira aquí están!... no queremos nada! no vuelvas a la hora del café a pedir humito!... fue la respuesta o sentencia condenatoria.
     Nunca me sentí tan mal en mi vida, sobre todo con mi hermana porque yo la respetaba mucho, y nunca la traicionaría... fue mi primera traición. Una sensación desagradable se apoderó de mi... ellas fueron a comprar el cigarrillo, al parecer lograron reunir los chelines... las seguí, no lloraba pero les rogaba diciendo: tomen los dulces los compré para ustedes... está bien no me den humito, acepto! total que no me gusta el cigarrillo y es mas, creo que no debemos fumar, comer dulces es mejor... está bien... contestaron... vamos, pero tienes que hacer algo por nosotras... no se que era pero acepté gustosa y contenta, eso era el perdón para mi.
   Llegamos y como siempre en la habitación de Carmen, comenzó el cuchicheo y la novedad... Carmen está enamorada! y yo tengo a cargo escribir una carta de amor. Yo sabía escribir e improvisar muy bien, cuentos, historias con hermosa caligrafía y no tenía faltas de ortografías, nadie las tenía pues para pasar de un nivel a otro se tenía que hacer un dictado sin una sola falta!... pero ¿cómo voy a escribir una carta de amor?
    En mis adentros reí de buena gana, se prendió el bombillo de la imaginación, para hacer las bromas que acostumbraba a mis amigas y amigos y la puse en práctica! Está bien les dije, pero con una condición... de acuerdo me dijo mi amiga, dime que quieres!... que no la lea hasta que yo termine... eso no es problema contestó. Tampoco será problema para mi, ya no me darán humito y eso me hacía feliz, no me gusta fumar ¿qué otro castigo me pueden dar? inicié mi trabajo con entusiasmo... dime el nombre de tu enamorado... me dijo el nombre y me inspiré... en una broma!
   Terminada la carta amorosa, la doble y le dije mientras me dirigía a la puerta: ahora puedes leer. Después de esto corrí y las almohadas y cojines también corrieron tras de mi, mientras mi hermana reía sin parar y mi amiga también.
    Se muy bien amigos lectores que les gustaría saber lo que escribí  en esa carta. Pues les diré, no mucho, casi nada, fingía que escribía y ellas esperaban con ansiedad un escrito bonito, poético e interesante. Les cuento:
    Carmen tomó su carta y la desdobló para leer, con sus ojos desorbitados al igual que los de mi hermana... con una impronta, arrugó aquel papel que pretendía perfumar y lo estrelló en mi espalda, con las almohadas y los cojines... ahora, vamos recordar uno de los hermosos y alegres momentos de mis vivencias con las amigas, pueden leer conmigo la carta al enamorado.
     Carta para E: "Querido E... te escribo para decirte que ya se leer y escribir las vocales a, e, i, o, u y también el abecedario a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, o, p, q, r, s, t, u, v, w, y, z, todas estas letras te quieren mucho y espero que también lo hayas aprendido" ... ". El abecedario completo. Hoy recuerdo y rio solo de imaginar que esa carta hubiera llegado de alguna forma, a las manos de aquel enamorado que con el tiempo, ya adultos ambos, se convirtió en el esposo de mi muy querida amiga y casi hermana de la infancia.
     Esa fue una broma divertida, hoy pienso que para escribir una carta de amor hay que sentir el amor, o copiar una carta ajena que en todo caso son sentimientos ajenos. Recibí muchas cartas de mi enamorado, eran lindos poemas inspirados por mi, es maravillosa la sensación que se siente al saber que alguien escribió cosas lindas pensando en mi. Estar enamorada es una de las mejores sensaciones que el ser humano es capaz de sentir, son emociones increíbles. Quisiera describirla, pero no serviría de nada porque cada persona lo experimenta diferente, pero unos dicen que se siente un cosquilleo, flojera, los ojos se humedecen, el corazón palpita y la voz no sale y cuando lo hace, es para decir disparates que los enamorados no escuchan, porque si escucharan no estarían enamorados. Yo ya experimenté esos síntomas ¿y usted amiga o amigo lector, puede recordar conmigo ahora esos lindos momentos de su ayer?
     Entre el café, cigarrillos, dulces y carta al enamorado, hice muchas las travesuras, pero no me dejé dominar por ninguno de ellos, hoy puedo desgustar un rico café, los sabrosos dulces criollos de leche, de coco, de piña, guayaba y otros, no tolero el "humito" del tabaco, pero de vez en cuando me gusta releer mis cartas y poemas de amor.
     Gracias por participar de esta lectura. No olvides dejar tu comentario. FLAVIA PEGUERO.
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sábado, 4 de abril de 2015

EL CONEJILLO DE PASCUAS.

     En las fiestas del conejillo de pascuas todo es algarabía, muchos juegos y paseos. No había clases en la escuela, y todas las niñas y niños juegan desde temprano en la mañana hasta la hora en que te llamaban a dormir, exceptuando las horas de comer y las siestas obligadas. La llamábamos así por el hecho de tener que ir a tu habitación después de comer a dormir sin sueño, cosa que nunca hacíamos, sino que en la tranquilidad de la siesta mi hermana y yo jugábamos a la gentecita. La gentecita era un juego inventado por nosotras, el cual consistía en recortar figuras de personas o caricaturas de las revistas y con ellas inventar personajes elaborando historias en las que nosotras hablábamos por ellos fingiendo nuestras voces. Estos personajes vivían en casitas de cartón y mobiliario también de lo mismo, que nosotras diseñábamos. Mi tía Jesusita decía que el sonido de nuestras conversaciones era como el ruido abejones cuando le poníamos voz a nuestra gentecita. Era el mejor juego cuando recibíamos un castigo por causa de alguna travesura, podíamos pasar horas jugando con aquellas figuritas. Solo en las fiestas de esta semana en la que suspendían las clases, contábamos los minutos de la siesta, en la que el juego de la gentecita era olvidado por la diversión de los juegos familiares, donde lo más divertido de estas fiestas del conejillo de pascuas, era que los padres formaban parte de nuestros juegos combinados de adultos y niños, donde todos participaban.
     Recuerdo una de estas fiestas celebrada en la casa de abastos, el cual era administrado por el señor Berselius padre de mi amiga Goldie y que llamaban colmado alemán del barrio de los alemanes. No era un colmado propiamente dicho,  de esos que hoy se llaman así, era la pulpería (término español de abastecimiento) algo así como la despensa de los inmigrantes, donde se podía encontrar las cosas a lo que estaban acostumbrados nuestros padres y madres, las cervezas y maltas de ellos y las culinarias de ellas, también los sabrosos chocolates, pan y quesos suizos enlatados que llegaban importados. No se de donde salió la palabra colmado, pues se encontraba esta despensa de alimentos en una de las habitaciones de la casa de Goldie, que ni siquiera se mostraba al público.
    Estábamos recién llegados a la cuidad de San Cristóbal, papá fue contratado para trabajar en la fábrica de armas y pasamos a residir en el barrio que todos llaman La armería. Solo mi hermana y yo podíamos hablar con las amigas nuevas porque nosotras sabíamos español, algo de lo que yo presumía, ya que ninguna de las inmigrantes sabía, solo las hijas del pintor Vela además de nosotras también lo hacían, pero ellas eran muchachas grandes. Para Rossalin, Anny, Gissela, Goldie, Marcel, Pierre, Boby, Pietro, Italo y otros que escapan a mi memoria por ser mayores que nosotros, era difícil comunicarse, pues todos eran de diferentes nacionalidades entre otras española, judía, austríaca, alemana, francesa, húngara, suecos y todos mezclados, y yo me sentía muy importante tratando de traducir los grupos, y debo admitir que muchas veces traducía a mi conveniencia!... !cuantas trampas y travesuras hice con este poder!. Una vez jugando a que parte del pollo me gusta, le traducía con bromas y los hacía repetir las barbaridades que yo inventaba sobre la marcha, mientras los que sí entendíamos nos desternillábamos de la risa, frases como por ejemplo: me gusta el muslo del pollo y yo traduje me gusta el culo del pollo, ellos repetían y reían sin entender el motivo de las risas de los que sí hablaban español.
      El día del conejo pascuas era para mi el mejor día del año sin contar la navidad aunque se parecen mucho. Las vacaciones, las playas, los paseos al parque de la cuidad y las ferias mecánicas o gitanas eran disfrutados por todos, eran fiestas familiares donde todas las familias vecinas, se reunían en uno solo de los hogares para celebrar. El primer día, todo estaba preparado de antemano, los juegos, las comidas y algo que me gustaba mucho y disfrutaba al máximo era pintar y decorar huevos ya cocidos, para competir por el más raro y divertido. En eso nos pasábamos las mañanas, pintándolos con crayolas de colores, haciendo caras de reyes con bigotes y barbas de algodón, caras de conejos, floreados etc., luego el corredero de los niños para buscar las canastas con huevos de chocolates y el juguete que dejó para nosotros el conejillo de pascuas, las cuales eran escondidas por nuestros padres en cualquier lugar de los jardines, debajo de los arbustos y detrás de los tarros o masetas de flores, y que nosotros los pequeños debíamos encontrar al son del coro de los padres que reían mientras coreaban: "frío... tibio... caliente... muy caliente", la intensidad del calor era lo que te advertía que tan cerca estabas de encontrar tu canasta con huevos de chocolate.
     Con libertad de comer chocolate todo el día después de encontrarlas, el temor de este juego residía en quedarte sin canasta, pues eran contadas según el número de niños, para colocar una menos. Les confieso que recordar la algarabía de andar de prisa de aquí para allá, cuidando de que el coro de tu padre no se confunda con el de otro para acertar en el lugar de una canasta con huevos de chocolate, era provocadora de grandes angustias. Aunque todas tenían lo mismo, el juguete que traía hacía la diferencia para la pregunta: ¿qué te trajo el conejillo? que parece mucho a ¿qué te dejaron los reyes?
     Ahora, mientras recuerdo esta parte de la fiesta yo pienso que los padres se divertían a costillas nuestras, pues mientras ellos mostraban cara de asombro fingido ante el niño o niña que se quedaba sin canasta de dulces y nosotros empañados de tristeza por el se queda con las manos vacías, a ellos se les ocurría preguntar: ¿y ahora que hacemos?... todo el mundo en silencio... hasta que nos mirábamos unos a otros y a pesar de agarrar fuerte mi canasta, tome la iniciativa de darle un poco de mis chocolates... !los aplausos no se hicieron esperar! y luego todos hicieron lo mismo... el tonto y lento Marcel que era francés no lloró porque se quedó sin canasta de huevos, aunque sus ojos se aguaron... !que no van a creer! acabó con más huevos de chocolate que nosotros los habíamos logrado encontrar los nuestros. Ahora me pregunto ¿Marcel era realmente tonto y lento como todos creíamos?... pero que lindo lo que nos enseñaron nuestros padres con ese juego, compartir lo que tienes, con los que no tienen.
     Luego que ya teníamos nuestras canastas de huevos de chocolate, venía la competencia de los padres, explotar con selvatanas los lindos, grandes y coloridos globos que ya nos habían entregado para que corriendo de un lado a otro tratáramos de evitar que el nuestro no fuera el blanco de ataque. El globo que sobreviviera era el campeón, y el padre que más globos explotara igual lo era también. Recuerdo esta fiesta porque me entristeció que papá explotara mi globo y no me dejara ser campeona, yo estaba ganando con Goldie, ella cayó al suelo y al intentar ayudarla descuidé mi globo. Aunque no lloré porque no gané, reclamé a papá que yo era su hija y debió dejarme ganar, me contestó que no siempre se gana... !caramba! pero si yo nunca había ganado.
     Goldie si que lloró, pues en su rodilla se golpeó muy feo. Ella era mi amiga preferida después de mi hermana y me dio mucha pena escuchar sus alaridos gritando porque le picaba el alcohol de la cura. Luego de esto ya agotados, descansábamos. Entonces venía el juego de fútbol en plena calle, todos los padres y los hijos varones formaban los equipos, las mujeres y las niñas en las aceras daban apoyo al bando donde estuvieran nuestros padres y hermanos. Ese fue el día de las rodillas peladas, papá cayó y se golpeó tratando de evitar un gol, por supuesto que no lloró con la cura, los hombres no lloran.
    Ya al anochecer, la gran cena por las competencias de las madres, donde cada una de ellas preparaba su mejor plato, el de mi madre realmente no era hecho por ella sola, papá era el mejor cocinero, y hacía que ella fuera la campeona de algunas de esas fiestas con su especial jamón de cerdo gelatinado, esto era sabroso. Una gran mesa donde todos tenían caretas o antifaz de conejos, en muchos y vistosos colores, los adultos y los niños también. Al final, el gran cine en el patio, donde montaban el telón. Era realmente divertida la fílmica de todos jugando, riendo, cayendo, bailando y comiendo.
    Ya terminada esta fase, muchos debieron ser cargados a sus camas dormidos en pleno cine, mareados otros de por haber comido tantos dulces mas la rica cena y muertos de cansancio los más. De camino a mi casa iba arrastrando los pies, miraba hacia la gran mesa donde los padres tomaban asiento, riendo y levantando sus jarras de cervezas, mientras las madres acostaban a los hijos para luego regresar con los padres a seguir la fiesta.
     Mi hermana y yo que siempre comentábamos los acontecimientos de una cama a otra, apenas podíamos mover los labios para responder mutuamente los comentarios que hacíamos o los planes del juego que intentaríamos en la mmmaa... ñaa.... nnaaa.
   La mañana llegó, el dolor de cabeza y flojera intestinal agarro a casi todos, y como no! comer tantos chocolates sin control no era para menos. Pero en la tarde ya estaban todos jugando de nuevo, esta vez viene la repetición de la película familiar, era la edición del mejor plato y la mejor acción en los juegos. El mejor plato de esa fiesta lo ganó la madre de Rosslin, la señora Bertha con la tarta de maicena, eso estuvo rico. Fue el plato que todos pidieron repetir. No podía creerlo... pero !yo gané la mejor acción!... perdí mi globo por ayudar a mi amiga Goldie que cayó lastimando su rodilla y aunque todos compartimos con Marcel los dulces, yo fui quien inició la acción, por tanto la canasta perdida, fue para mi!... nuestros padres tenían una particular forma de enseñarnos. Cuando compartes lo que tienes con los que no tienen, lo compartido regresa a ti redoblado es, decir que cuando ayudas !eres recompensado!
    Hubieron muchas fiestas del conejillo de pascuas pero esta nunca la olvidé, realmente fue muy especial para mi, yo gané la buena acción que no solo me premió, sino que me ganó también la admiración de los adultos. Después eso me sentía la preferida de todos. Creo que por eso es una de las fiestas que siempre recordaré, yo  nunca hasta ese momento gané nada en las fiestas, pero en esa me fue muy bien, esa fue mi fiesta!
    Esta celebración familiar no fue compartida con los nuevos vecinos, no fueron invitados, creo que no los conocíamos suficiente. Pero la realidad es que ellos celebraban otras cosas, entre ellas la muerte del Cristo Jesús clavado en una cruz, La muerte del Judas colgado, ahorcado y quemado y se la pasaban muy recogidos en casa y yendo mucho a la iglesia en una especie de duelo y luto por la pérdida. Eso lo aprendímos luego de ir al colegio con las monjitas.
    Tiempo después ya compartíamos mas con los nuevos amigos del barrio y cuando ya entramos en confianza, en mi nuevo papel de traductora del grupo, mi amiga Martha me dijo lo que sus padres dijeron de nosotros por causa de nuestras actitudes de celebrar fiestas en tiempo de semana santa: esas gentes son locas. Le conté a mi madre, y mi tía riendo dijo que ella también pensaba lo mismo, por eso discutía siempre con mi padre, por no asistir a la iglesia como todos en semana santa. Era un problema cultural, pues mi madre viene de una familia muy católica, mientras que mi padre... ¿saben que nunca supe a que religión pertenecía?... cuando le pregunté el porque no íbamos a la iglesia como todos los vecinos, contestó que eso era muy aburrido. Yo pude confirmar eso cuando daban misa en el colegio, siendo aún muy niña, confirmando que mi padre nunca mentía. Ya adolescente, me parecía entretenida la misa con todo y sermón, pues era un medio que favorecía la reunión de mi grupo de amigos y amigas. Así que mientras llegué a esa etapa de la adolescencia, en el trayecto  de mi niñez, aprendí a tener miedo en semana santa y a disfrutar de las fiestas familiares del conejillo de pascuas en esas vacaciones.
    Se manifestaba entonces, un contraste conductual con una celebración en direcciones opuestas en el barrio de La armería, fiesta celebrando las pascuas y recogimiento en semana santa con la rememoración de la muerte de el Cristo Jesús. Así que la opinión de los vecinos frente a nuestras actitudes diametralmente opuesta a la cultura local, no se puede considerar ofensiva. Nosotros irrumpimos en una cultura, en lo que hoy yo opino refiriendo a esta vivencia, que mientras ellos sentían pena por la muerte de Jesús, creo que en mi grupo celebrábamos las pascuas de su resurrección.
    Toda actitud o comportamiento social de los individuos en grupo está sujeto al tiempo, el lugar y la persona. El tiempo implica la edad de la persona y época del suceso cultural. El lugar es donde se manifiesta dicho suceso, el cual tendrá las características propias una cultura determinada, donde la persona según su edad asumirá las actitudes propias aprendidas.
   Una cultura particular puede ser alterada en la forma de manifestarse cuando entra la transculturación, este es un fenómeno cultural donde la formación de la personalidad básica de los individuos puede sufrir cambios por las mezclas de nacionalidades con culturas y creencias diferentes.
    Los inmigrantes acaban por ceder ante las influencias y novedades del nuevo grupo con el que tienen que interactuar, y si son minorías en esos grupos, sus influencias serán nulas, por lo que se ven precisados acatar las del grupo grande al cual se integran, perdiendo fácilmente sus raíces culturales a menos que se ocupen de mantenerla de a través de generaciones.
    Con el tiempo mis aprendizajes culturales propios y extraños se confundieron para formar uno nuevo e igualmente interesante y atractivo, sin embargo mis nietos dominicanos Yruska y Xavier, asumen las corrientes culturales actuales de que semana santa es para pasear, divertirse y gozar en familia de las vacaciones de la cuaresma en playas, piscinas y comer habichuelas con dulce, del otro lado mis nietos extranjeros Lorenza y Dominic disfrutan por igual de ese tiempo con el conejillo de pascuas recibiendo y compartiendo sus canastas con huevos de chocolate y desear a todos felices pascuas de resurrección.
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viernes, 2 de mayo de 2014

LAS PERSONAS MAS FELICES DEL MUNDO

  La gente desde que nace, demanda satisfacción en su vida, alimentos y salud, amor y correspondencia a ese amor además de bienes materiales necesarios para conformar lo que se llama felicidad.
   Pero en este trayecto que es vivir la vida, la diferencia luego de nacer es como viven, que hacen y entre estas acciones cuales disfrutan hacer, lo que los hace realmente felices.
   Existen personas que toman la decisión ser felices ellas y otras deciden hacer felices a otros. Usted me preguntará ¿y acaso ser feliz uno mismo no está ligado hacer feliz a otro?
  Yo le contesto rotundamente no, hay una gran diferencia. Ser feliz tú, es hacer las cosas que te gustan y te hacen sentir bien, sin importar que al hacerlo, otro sea feliz con lo que tu haces para sentirte bien. Hacer cosas para que otros se sientan bien está muy alejado lo que tú quieres para ti, ya que tu propósito es para el otro, puedes decir que te sientes bien haciendo felices a otros, lo cual no dice que eres feliz tú.
   Las personas que deciden ser felices piensan en ellas mismas, no en los otros para ser felices ellas. La felicidad propia estará matizada de sensaciones y pensamientos egocéntricos, es por amor a sí mismo, placer a sí mismo no compartido ¿Realmente existen personas que aun teniendo ese tipo de actitud puedan asegurar que son felices?
   Puede ser paradójico, pero si. Son aquellas personas que buscando y haciendo lo que les hace felices a ellas, de manera inintencional hacen felices a otros, aún sin que exista un lazo que los una con los individuos que disfrutan a propósito de lo que les hace sentir felices a ellas. Para mi, que este tipo de personas son las más felices del mundo. 
   ¿Qué hacen los más felices del mundo? hacen exactamente lo que les hace feliz a ellos mismos. 
  Si a usted le preguntaran ¿qué piensa usted que hacen los más felices del mundo para llegar a ese estadio? piense una respuesta.
   Algunas de las tantas respuestas que podrían contestar usted o cualquier otra persona son tan disímiles que yo no me atrevería a dar una sola respuesta en nombre de nadie, solo la daría por mi misma. Cada persona dará por seguro que su opinión es válida, aunque solo proyecte lo que realmente haría ella misma para ser uno de los más felices del mundo. Son muchas las cosas que pueden hacer las personas para satisfacción propia, para sentir ese placer personal, sin necesidad de tener la cercanía o toque de otra hacia ellas, pero aun así logra sin ese contacto dar placer a otras que gustan y disfrutan de lo que él o ella hace.
     ¿Qué es eso capaz de provocar la tentación de asumirlo para sentir placer?
 Todos conocemos eso, son muchas cosas, están ahí al alcance de todos los que quieran tomarlas, están ahí saliendo de las personas que viven con ellas su placer individual. Están siempre expuestas por sus creadores egocéntricos, cuyo placentero disfrute a solas, los vuelve desprendidos y caritativos para brindarlo a los que quieran disfrutar también lo mismo que ellos, de manera incondicional logrando una convivencia positiva. Es talento individual y se llama Arte, quizás porque es artero en robar miradas, capturar tu oído, atraer tus manos para tocarlo y enajenarte del mundo, dormirte y dejarte soñar despierto.
    Las artes son la única cosa capaz de hacer del hombre que las realiza el más feliz del mundo. Por eso para mi el ser más feliz del mundo es el que hace música, pinta o escribe, talla y pule, crea con los elementos de la naturaleza hermosuras que embelesan, que atrapan y te hacen soñar. Entonces alguien preguntará ¿y los que aman? ¿acaso el amor no es lo más importante para lograr ser feliz? y yo contesto:
   !por supuesto! pues para hacer música, pintar, escribir, esculpir y crear hermosuras se necesita haber sentido el amor, pero el amor a lo que se hace para satisfacción propia como lo es cada una de las artes.
   ¿Cuál es la diferencia entre amar y sentirse amado como persona, y amar algo que no se comparte con nadie al momento de hacerlo?
   La  diferencia radica en la satisfacción propia y única de complacerte a ti mismo, con una emoción que nadie podrá explicar a no ser tu mismo. Cuando compartes ese placer indirectamente con los otros, dando a conocer el fruto del parto de tu creatividad, ellos extasiados escuchan, tocan, observan o leen, pudiendo así experimentar ese inmenso placer que tú le imprimiste, cuando enchido de gozo cerraste tus ojos a lo visible de tu entorno, para mirar dentro de ti, en donde nadie puede llegar solo tú, para sentir lo que se produce en el embrujo mágico que llega a tu cerebro, se desliza por tu brazo y atrapa tus manos y las mueve en el trazo de las notas, los colores, las formas y las letras que se confunden pariendo el más sublime de los sonidos, los más intensos arcoiris, las más bellas formas, las letras y las ideas más brillantes.
   Toma el pincel, la pluma o el teclado, las cuerdas, los colores, las letras y las ideas, y plasma en el lienzo, en el papel y lanza al viento y a la vista de los hombres y del mundo las imágenes de tus sueños y tus fantasías. A ellas pídele que te lleven allá, donde nadie jamás a llegado acompañado, al espacio infinito de tu imaginación y de tu pensamiento, lo único de lo que somos dueño aquí en este mundo, convirtiéndote así en uno de los más felices del mundo!
   ¿Es una actitud egoista? si, es dulcemente sentida y revelde. El monólogo del yo, que no puede evitar ser visto y escuchado, porque es falso su egoísmo y se muestra para ser disfrutado por todo aquél a quien le guste. Tómalo y compartelo!
   Les dejo esta corta inspiración, con ella pretendo tocarlos sin conocerlos, para colocar en sus manos la pluma entintada y el papel que espera parir las letras del poema o la historia del recuerdo, la paleta de arcoiris que abraza el lienzo plasmando el reflejo de tu espacio mental, el movimiento de la danza dibujando figuras mudas que cuentan historias, las cuerdas o el teclado de la música que habla con los dedos o el sonido del saxofón sensual y enamorado que te saca del alma el aliento, el instrumento que le roba los momentos a naturaleza después de ti, o simplemente húndete en aquél mullido sillón y se feliz disfrutando de las cosas que depositan en tus manos sin conocerte y sin tocarte, los más felices del mundo.
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martes, 26 de marzo de 2013

EL MIEDO EN LA SEMANA SANTA

  El tiempo de samana santa hacía que te comportaras mejor que en otra época del año que no fuera navidad. En realidad conseguia comportarme mucho mejor, pero si voy a ser sincera... !era por miedo!
  En esos tiempos de religiosidad o cuaresma, cuando se es muy niño, difícilmente uno comprende porqué los adultos "se recogen" temprano y con ellos a los pequeños, en una serie de ritos y costumbres que estan llenos de privaciones y promesas no muy agradables para una mentalidad infantil. Me parece hoy que soy adulta, que pretendían mostrarnos las tradiciones de este tiempo, para que de generación en generación también nosotros hicieremos lo mismo con nuestros hijos.
   Aunque yo no pertenecía a una familia muy religiosa, en el sentido de ser asiduos feligreses, pues mi madre solo tenía esos afanes en tiempo de semana santa y eso, solo cuando sus hermanas  estaban en casa pues esas tías sí que no salían de la iglesia rezando siempre. En cuanto a mi padre, no se... pero me pareció siempre que no le daba importancia a la religión. Lo que de religión yo sabía, lo aprendia en la escuela.
   En el colegio marcaban el inicio de la semana santa con una misa en la capilla celebrando el domingo de ramos, al final de la cual te regalaban un pequeño lazo u hoja de "penca" del cocotero con forma de flor, cruz o cualquier otro invento creativo, de allí salías alegre porque ya se acabó "la aburrida perorata" de la misa y saltando corrías al parque a jugar. No era nada divertido que te levantaran temprano en domingo para ir a una misa,  aunque si era divertido tomar el bonito arreglo de flor o cruz de la rama de cocotero y convertirlo en cornetín, que con su estruendoso chirrido hacía que los adultos se incomodaran mandando a callarnos, pues el silencio era parte del "recogimiento". !Que aburridos eran los adultos en tiempo de semana santa!.
   Siguiendo con la tradición, el miercoles de ceniza celebrado mucho antes que el domingo de ramos, cuarenta días previos marcando el inicio de cuaresma, donde las ramas del cocotero que la gente llevó a la iglesia el domingo de ramos para ser bendecidos el año anterior, fueron quemadas y en la siguiente misa, te marcaban la frente con una cruz de estas cenizas mientras parecía que te dictaban una sentencia condenatoria: "no olvides que vienes del polvo y en polvo te convertirás"... ahí comenzó mi miedo!.. ¿qué diantres es eso?... me dije mirandome al espejo cuando llegué a casa: "yo soy de carne y huesos", es lo que papá, doña María, la maestra, mi tía Maruja, y todos dijeron... tomé el jabón y rápidamente me lavé la frente... de vez en cuando iba al espejo a ver si mi frente aún era de "carne"... le dije a mi hermana: !quítate eso! que el padre dijo que te convertirás en polvo cuando te puso esa cruz en la frente!... mi hermana que era mayor que yo, abrió sus enormes ojos más grande aún, perece que recordó lo dicho por el padre y su cara cambió de color y corrió al lavavo y también se quitó aquella ceniza de su frente... corrimos a nuestra habitación, estábamos asustadas... ella ni siquiera prestó atención a lo dicho por el padre en la iglesia, ella era así... durante la misa siempre estaba hablando y riendo con las compañeras, la mayoría de las niñas lo hacían, y solo guardaban silencio frente al "chisssss" de las monjitas... yo era todo lo contrario, todo lo preguntaba, todo lo pensaba... eso hacía que mi tía dijera que yo no era muy normal, por estar siempre ensimismada. Y era muy cierto, durante esas misas me la pasaba mirando y escudriñando las pinturas que adornaban las altas cúpulas de la iglesia, que mostraban hombres grandes y mujeres de musculos fuertes pero de miradas tristes, reflejando alguna dolorosa "conversación", claro eso era cosa de mi prolífica imaginación, pero yo pensaba que estaban tan tristes porque talvés, no les gustaban sus feos vestidos o túnicas mal combinadas. Me preguntaba ¿Es que el pintor no sabía que hay telas de florecitas de colores, y cintas bonitas para adornar las ropas?
   Llegó la hora de ir al parque de juegos y allí estaban todos los amiguitos y amiguitas con su cruz de ceniza en la frente... le pregunté a Martha porqué no se quitó eso cuando se bañó... me contestó: "Eso no se quita, si lo haces te mueres pronto"... !Ay mamá!... mi angustia no se hizo esperar... volví a decirle !no te bañaste!... si!.. me dijo... menos la cara!... entonces sí que te vas a morir! le dije, porque el padre dijo que "te convertirás en polvo cuando te puso esa cruz"... ella abrió sus ojos, salió corriendo a su casa, y Lupe que andaba con ella preguntó: ¿qué le pasó?... le contesté: !tú también te convertirás en polvo!... ¿porqué? preguntó... porque el padre lo dijo cuando te untó esa cruz de ceniza en la frente!.. también salió corriendo... al rato todos estaban limpios! y jugabamos a la ronda de mambrú.
   Tiempo después llegó Luisito, hermano de martha mucho mayor que nosotras, pues debía tener doce o trece años, se acercó a mi y casi me regañó diciciendo: !jaaabladora!... parece que también a él le dijeron!... mi hermana y yo corrimos a casa, a nuestro miedo se sumó el miedo al hermano mayor!... el tiempo de juego en el parque aun no había terminado, pero de seguro que me metí en problemas, creo que como siempre, me culpaban de inventar cosas.
   Llegamos a casa y mientras merendabamos, le pregunté a doña María: ¿es verdad que el padre nos puso una cruz de ceniza en la frente porque nos vamos a convertir en polvo?.. ella me contestó con su tan peculiar hablar: "si m'ija"... inquirí de nuevo ¿y porqué él tiene que hacer eso?... po'que dio lo manda! contestó... Mi hermana y yo nos miramos, casi ni terminamos de comer nuestra merienda y fuimos a nuestra habitación a rezar mucho y a pedir a Dios que por favor no nos convierta en polvo, que nunca más haremos travesuras. Esa noche no hubo que regañarme para que coma toda la cena, además no hacía falta, papá cocinó sopa con bolos de pan, una ricura alemana que me encantaba.
   Al siguiente día, cuando nos llamaron para almorzar, no había carne en la mesa. La verdad es que nunca me había fijado en algo como eso, pues no siempre había carne, a no ser porque mi padre era criticado por mi tía, por querer comer carne ese día en que según ella no se debe comer carne. No me atreví a preguntar, porque sería intervenir en conversaciones de adultos y eso era prohibido. 
   Esa noche, como siempre que algo me impresionaba, me la pasé "pensando", y también como siempre, llegué a mis propias conclusiones... !Ya se porque que no se come carne! es para que no tengamos carne en el cuerpo, ponernos flacas y así es más fácil que nos convirtamos en polvo. Pero... ¿porqué diosito manda al padre de la iglesia hacer eso?... pase mi mano por la frente y... sentí que realmente tiene solo una pielcita muy fina, mi frente !no tiene carne!... el miedo se apoderó de mi ¿cuantas veces me habran puesto ceniza en la frente para convertirme en polvo?... mi imaginación comenzó a inventar... me ví derritiendome, hecha polvo en mi cama, y ví como el viento soplaba y voló todo ese polvo y ya no volvería a verme nadie... llamé a mi madre llorando... ella llegó rápido a la habitación, mi hermana tampoco estaba dormida ¿qué pasa? preguntó... ¿porqué no estan dormidas?... al tiempo entra papá también preguntado lo mismo... es que tengo miedo... les dije...!muchachita tonta!.... dijo mi padre ¿miedo de qué?... es que... !no me quiero convertir en polvo!... quiero comer mucha carne igual que papá... ambos se miraron sin entender... pero mi padre, dijo: está bien mañana comeremos !mucha carne!, ahora duerman.
   Las palabras de papá calmaron mi angustia, el siempre cumplía lo que prometía. Mi frente se llenará de carne y no dejaré que unten nunca más cenizas en ella!. 
   Al otro día, todas las niñas comentabamos el problema de volverse polvo, y a todos sus padres le confirmaron que es cierto, que nos convertiremos en polvo. Les comenté que fue Dios quien le dijo al padre que hiciera eso... entonces Lupe dijo que su madre leyó que eso es que Dios nos castiga porque mataron a su hijo único!... !ay! ¿y quien hizo eso?... pregunté... !los judios!... contestó... guardé silencio y como siempre mi mente se fue a volar. 
   Recordé mis vacaciones en la región de Angostura correteando por la sabana, donde por primera vez vi a los judios, eran unos pájaros grandes como palomas de plumas con un intenso color negro y brillaban tanto a la luz del sol que se podía ver el arcoiris en sus plumas. Revoloteaban entre los arbustos en bandadas mientras se comían las frutillas y su piar era como si dijeran "judiiiiiooo"... pero ¿como pudieron ellos matar al hijo único de Dios?... yo siempre estuve cerca de ellos y nunca me hicieron daño, todo lo contrario, cuando corriamos hacia ellos escapaban, al parecer nos temian. 
  En todos esos días, parecía que nos habíamos olvidado de jugar, ahora parecíamos adultos comentando una mala noticia. Mis amiguitas, cuando regresaban de la iglesia, siempre contaban una historia nueva y desagradable... contaron que el padre de la iglesia dijo que Judas fue quien traicionó con un beso a Jesus y lo entregó a los judios. Yo le conté la historia a mi madre y ella lo confirmó, y mi padre rió de buena gana!... le pregunté a mis padres porqué no ibamos a la iglesia como todos nuestros vecinos, papá dijo que estabamos muy chiquitas, que eso era aburrido y que me dormiría durante el "sermón", que ya me sobrará tiempo cuando este más grande... pues bueno... pensé...si voy a ir para recibir sermones es mejor no ir.
   Una de esas lúgubres noches de semana santa, mi tía Maruja, doña María y mi madre, estaban listas para ir a la iglesia a una misa muy tarde de la noche... recuerdo que dijeron: "vamos a la misa del gallo... hoy van a matar a Judas"... Si me preocupaba que mataran a judas, aun mas curiosidad tenía por saber ¿porqué daran una misa al gallo?... cuando ibamos a dormir, pregunté a mi madre: ¿porqué van a matar a Judas? me dijo que él entregó a Jesus... entonces le pregunté ¿un beso es malo?... no!.. respondió... y le dije: entonces él le dió un beso ¿por eso es que lo van a matar?... pues no es por eso... a ver si te callas y te duermes, preguntas y hablas demasiado!... como siempre tardé en dormir, y me  pasé preguntando a mi hermana muchas cosas, ella me respondía las mismas cosas, pero dijo que mi tía Maruja comentó que !Judas se ahorcó!... le contesté que eso es mentira, porque lo iban a matar esa noche... y así poco a poco, nuestras voces se apagaron vencidas por el sueño. Creo que me dormí tragando en seco... sentía un nudo en mi garganta, pues me imaginaba a Judas con el cuello apretado sin poder respirar.
  Al día siguiente, los niños jugaban con un muñeco tipo espanta pájaros colgado por el cuello de un palo mientras coreaban !juda, juda, juda eh! ¿a qué hora lo mataron?!a las diez! ese era un juego divertido, parecía un batallon enfilando con su estandarte, celebraban la muerte de Judas... 
  Después de ese día, los miedos se disiparon y volvimos a la rutina de los juegos y las travesuras, mientras las monjitas del colegio eran felicitadas por "el día de pascuas de resurección", cosa que tampoco entendí, pues la palabra "pascuas" me sonaba a navidad. Realmente, la semana santa de ese tiempo al recordarla hoy, no eran nada agradables, pues hacían desaparecer la alegría, para dar paso al miedo y terror de revivir acontecimientos muy trágicos de la historia religiosa.
   Si algo bueno tienen los niños, es que basta una promesa agradable y confianza en quien la hace para que cese su ansiedad. Mi padre era certero en eso, cuando el decía algo, yo lo daba por cierto, en cuanto a mi madre, ella no era muy paciente, y te mandaba silencio cuando insistías en preguntar.
   Las costumbres religiosas, tienden a ser muy complicadas para los niños, tanto las historias como las reglas llegan a ser provocadores de ansiedad no solo en los niños, sinó también en algunos adultos cuya capacidad o nivel intelectual puede ser tan limitado, como el de un niño a temprana edad.
   La semana Santa que se celebra en estos tiempos, es muy diferente, ahora se hacen preparativos de vacaciones en playas y hoteles, no advierto tristeza ni angustia en los niños ¿no les contarán esas historias que parecian películas de terror a los niños de hoy?

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jueves, 3 de enero de 2013

MI PRIMER COLUMPIO

   Una de las cosas que más les gusta a los niños es ir al parque de juegos a columpiarse, los de mayor edad siempre toman los juegos primero y a veces no los sueltan hasta que ya no hay mas tiempo para permanecer en el parque y tienes que marchar, pues los padres te daban como máximo dos horas para jugar, luego debías regresar a casa a merendar y hacer las tareas escolares. Después de haber velado todo ese tiempo a la espera de una oportunidad, los más pequeños a menos que no tengan un hermano o hermana mayor que logre atrapar uno primero, no disfrutan de columpiarse, pues no se cuenta en el parque de juegos con tantos columpios como niños van jugar.
   Hacia el parque de juegos que apenas quedaba a una cuadra de nuestra casa, mi hermana y yo corriamos todas las tardes bien temprano, para lograr alcanzar un columpio, la competencia era muy fuerte, pues ademas de llegar a tiempo para casi atarnos a ellos, teniamos que esperar, a que el cuidador le quitara los candados para luego nosotras tomarlos. A veces se armaban verdaderas reyertas, y si no tenias fuerzas suficiente por ser chiquita, tenías que conformarte con los sube y baja o dar vueltas en los trompos con el reguero de chicos. Si no tenías suerte entonces, te la pasaba corriendo jugando a las esquinitas, la loca, agachaditos, arranca cebollas...no es que no fueran divertidos estos juegos, pero la competencia estaba en los columpios y eso es lo que más atrae a los niños, competir por ellos y ganarlos.
   Realmente no eran igual los demas juegos, por ejemplo, el resultado del sube y baja era tremendo si tu compañero era alguien de más peso que tú, pues te dejaba en lo alto, bajaba cuidadosamente para dejarte caer bruscamente, asi que tenías que aprender a caer de pie si descubría esa intención en tu pareja de sube y baja. Por otro lado dar vueltas en el trompo era divertido,  no así cuando los retos era que te tiraras cuando el trompo iba a toda velocidad... tenías que saber caer, ya que rodabas en la arena y a veces comías tierra aparte de acabar mareado.
   Pero el parque de juego también tenía sus inconvenientes de niños con poder, era una dependencia de la alcaldía, y los hijos del alcalde, podían bajarte del columpio, aunque tu los hibieras tomado primero con un: "bájate que yo quiero ese". Muchas veces esto nos pasó, y sin poder hacer nada lo entregabamos por orden del cuidador quien era empleado de la alcaldía, también los hijos de éste lograban privilegios, su hija Victoria compañera mia del colegio, me lo cedía de vez en cuando.
   Los niños tienen mucha capacidad de inventiva, cuando se ven en la necesidad de querer alguna meta que desean alcanzar, y yo no era diferente. Observando la situación, me puse a pensar en la forma de tener "mi propio columpio".
   Luego de llegar a casa después de la escuela, salí al patio, miré alrrededor, era realmente pequeño, caminé hacia el lateral y además de estrecho, era igual de pequeño, con tres arbustos de guandules, gandul o pigeon, que no se quien habrá sembrado ahí. En el patio los almendros eran muy altos, yo no podía hacer en ellos un columpio, y volví a los arbustos de guandules. Había un ramo seco en el suelo, y lo tomé y quebré para iniciar con el mi obra, mira si era blando el ramo, que colocado contra mi pequeña rodilla como palanca, quedó quebrado al instante sin gran esfuerzo. También tomé el cordón del brinca tarea y con el até el palo a la mitad que se convertiría en asiento de entrepierna en forma de T invertida,... ¿de quién habré aprendido eso?... y luego hice un nudo fuerte en un ramo de la mata de guandules. Allí me detuve a observar !mi primer columpio!,... se veía bien, no era bonito ni de hierros y cadenas como los del parque de juego, pero era mío y nadie me lo arrebatará ni me bajará de él cuando me esté columpiando... no lo pensé dos veces y subí a columpiarme. !Como lo disfruté!, estaba a mis anchas, subiendo y bajando con gran ímpetu, mientras cantaba...No pasó mucho tiempo cuando llegó mi hermana a pedirme que le preste un ratito...bajé y ella subió y se columpiaba con tal fuerza que la mata de guandules se sacudía con violencia... tanta que caian sus hojas y flores... atraida por el ruido llegó la tía Jesusita y con ella la Maruja y gritaron: !bajase a ahí ahora mismo!... !muchachas del carajo!... ¿no ven que le tumban las flores al guandul y no va a parir?... hasta allí duró mi primer columpio... fuimos castigadas y no hubo horas de parque de juegos. La idea al parecer que no fue buena, pues corriamos el riesgo de caernos si se rompía el frágil ramo que lo sostenía y según escuché pudimos habernos roto la columna vertebral, de haber caido al suelo.
   Como siempre ninguna de las dos dijo de quien fue la idea, en ese asunto de las travesuras, nos protegiamos mutuamente, total los castigos eran generalizados, y aunque dijeramos quien fue, igual nos tocaba. Solo de bueno tuvo el castigo, que aprendimos que no debemos hacer juegos que sean peligrosos para nuestra seguridad. Como siempre Doña María iba en nuestro auxilio, nos llevó jugo con galleticas, mientras le comentaba a mi madre: "mire mai, lo sijo suyo, son tremendo porque son inteligenti, asi que veale el lao gueno, anque a mi naiden me diga que ese invento no fue de flaide"... Flaide, era asi como pronunciaba mi nombre, la miré y casi le rogue con la mirada que no diga eso... me guiñó un ojo y sonrió... esa negra me entendía muy bien, yo se que me defendía. No se equivocaba, yo era así, me la pasaba "inventando" cosas, muchas eran buenas y merecieron la admiración de todos mis amiguitos y amiguitas, pero otros...como mi primer columpio, merecieron un: "estan castigadas", si... así en plural. La lealtad entre mi hermana mayor y yo, es algo que hasta hoy se mantiene firme, pues nunca se escuchó de nuestra boca la expresión "por tu culpa", y durante los castigos reiamos y jugabamos en nuestra habitación, igual que reimos ahora cuando recordamos esos hermosos episodios de nuestra infancia.
   Hoy como siempre rememoro esas vivencias, cuando observo la mata de guandul en el solar sin construir frente a mi casa, es tan frágil y delicada, sus hojas suaves como terciopelo al tacto, hermosa con sus flores amarillas, las cuales me sirvieron en la clase de Botánica para explicar las parte de una flor... y pensando me pregunto, ¿pero cuantas libras o kilos yo pesaba en ese tiempo para que esa pequeña planta me sostuviera sin quebrarse?

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domingo, 21 de octubre de 2012

FIESTA EN LA CASA DE LOS CORONELES.

    Recuerdo, que viviendo en la "casita de Austria" eramos vecinos de un hermano del Jefe Trujillo, era un señor de piel morena y de baja estatura, vivía en un caserón grande, que llamaban la casa de los coroneles, por ser la residencia del coronel que en el momento ocupara el cargo de mando en el regimiento militar que quedaba detrás de la misma. Estaba situada en la esquina frontal izquierda, ocupando todo el terreno de una manzana de casas, para ella sola. En esa casa celebraban fiestas con orquestas famosas de la época, en especial una cuyo cantante tenía un nombre que a nosotros los niños nos provocaba risotadas... se llamaba Pipí. No todas las personas podían asistir a esas fiestas, y mi madre siempre que celebraban algunas, cerraba la puerta y ventanas que daban a la casona y no permitía que otearamos ni siquiera por las persianas.
   Una tarde en que había fiesta en la casona de los coroneles, nos deleitabamos observando las muchachas cuando llegaban, eran muy lindas y elegantemente vestidas con hermosos vestidos de raso y tul, en colores pastel, con adornos en pedrerías, que de seguro estaban hechos por Doña Modesta, la modista de la ciudad. Además llevaban lindos zapatos y cartera combinados, parecía un desfile de reinas y princesas, llegaban en grupos de dos y tres, y algunas lo hacían solas.
   Horas después, llegó un carro amarillo tipo escarabajo y que aquí llaman cepillo, bajando del mismo un militar muy joven, pero que parecía ser muy importante, pues varios soldados le rodearon en atención, y acompañaron a la puerta, que cada vez que se abría para dar paso a alguien nos daba la oportunidad de escuchar la música y algarabía que había dentro. Fue entonces que Jesusita, nuestra tía dijo: !llegó Rhadamés!, es lo que escuché, luego supe que era el hijo menor del jefe. Inmediatamente mi madre, ordenó entrar a la casa y cerrar la puerta. Jesusita resongando obedeció, mientras nos empujaba a mi hermana y a mi hacia dentro de la casa. Pero ella no perdió la curiosidad y atisbaba por la persiana y nosotras con ella, subidas en el mueble grande de la sala. Yo solo escuchaba cada cosa que narraba del acontecimiento en voz baja, para que mi madre no la oyera. De repente dió un salto y gritó: !llegó el general! y al mismo tiempo hizo chisssss con su dedo en la boca. A mi ya me dolían los tobillos de estar empinada sobre el mueble, tratando de alcanzar para ver y resolví subir al brazo del mueble para ver mejor. Si, asi era, en ese momento llegó en un carro grande y negro "el general", todos los militares igual que al visitante anterior Radhamés, le rodearon en atención, y corrían detrás de él hacia el interior de la casa, se abrió la puerta y el bullicio salió afuera, con el griterío que provocó su llegada en las muchachas que allí estaban.
   No se, pero me pareció que Jesusita suspiró, un apretón de labios y con las manos en el pecho exhaló una especie Huuummm!, ella tenía 19 años. Mucho después, supe que ese general, era el sueño de muchas jóvenes, algo así como el principe de los cuentos de hada. Esta vez en el Brazo del mueble sí pude ver al "general". Era un hombre que a mi me pareció alto, de tez blanca y cabello muy negro, con mucha brillantina, igual que usaba papá, tenía un bigotito y boca muy chiquita, creo que no tenía labios, y una gran naríz, era igual al cantante y actor mexicano que también hacia que Jesusita suspirara cuando lo veía, Jorge Negrete... y cataplum! se rompió el brazo del mueble y me caí,...claro que lloré, mi tobillo se dislocó y me dolía mucho... mi madre salió de la habitación y el regaño a la tía, fué "de madre", y doña María, como siempre hacía con nosotros cuando por estar en la brincadera teníamos accidentes, me sentó y "ensalmó", como decía ella con su acostumbrada oración: "sana, sana... culito de rana...que sinó te sana hoy...te sana mañana", eso era mágico para que dejaramos de llorar y comenzaramos a reir olvidando el dolor.
   No pasó mucho tiempo, desde la llegada del "general", cuando una discusión en el caserón de los coroneles, hizo que hasta mi madre atisbara por la ventana, yo corrí en un solo pie, eso no era dificultad para mi, pues el entrenamiento del juego de "pateco" y "donde va mi cojita...que mira un flin...que mira un flan", me facilitó andar en un solo pie.
   Esta vez, tomé una silla y la coloqué en una persiana para mi solita. Si, ahí estaba el general, gritaba y manoteaba, mientras el hijo del jefe le gritaba también: "!degraciao, marica, te voy a matar!", unos soldados lo agarraban y trataban de calmarlo, mientras decían: "con respeto señor"...  repetían eso una y otra vez apresurados, mientras él les gritaba: "!tan'cancelao'to!... entonces el "general" gritó "!llévenselo!.. ese mierda"... se llevaron al hijo del jefe agarrado y preso en su propio carro. Entre la curiosidad y el miedo de ver y escuchar las palabrotas descompuestas, mientras sujetaban a uno de ellos, me senté y pensé,...!no son príncipes, estos no se expresan así. Son plebes!... plebe era quien decía indecencias y groserías al hablar.
   Yo no entendí bien que pasó, pero la historia de esa fiesta era comentada en esos días por mi madre y la  de una de la muchachas que asistó a esa fiesta, cuando esta última fue a casa regresando los zapatos y la cartera que mi madre le había prestado para que su hija pudiera asistir a dicha fiesta.
   Lo que pasó, fue un pleito entre hermanos, contaba,..."el general" era el hijo mayor del Jefe, era codiciado por todas las jovencitas, y ambos fueron invitados a la misma fiesta. Parece que las muchachas hicieron fuente de atención y competencia por Rhadamés, el primero en llegar a la fiesta, pero al llegar el "general", cuyo nombre era Rhanfis, todas abandonaron al primero y corrieron hacia éste. Los celos de Rhadamés se externaron lo que desencadenó la pelea entre los hermanos. Contó que el mayor le dió una cachetada al hermano menor, porque dijo a las muchachas: ¿Y qué van a buscar con ese marica?... dijo que estaba borracho, el caso es que después del incidente, la fiesta siguió hasta amanecer con el "general" y todas las muchachas compitiendo por bailar con él.
    Luego de escuchar la historia, por supuesto que de lejitos... pues no era bien visto que los "muchachos" participen y escuchen conversaciones de adultos. Pero yo en eso era incorregible, pues luego que escuchaba cualquier historia narrada por los adultos, mi imaginación comenzaba a reproducir la mia propia... yo pensaba y me preguntaba,... ¿cómo es que esos principes y reyes, se comportan de esa manera?... ellos eran con lo que soñaban las muchachas, hasta el punto de tomar prestados zapatos para verlos y compartir con ellos. En mis apreciaciones infantiles, para mi un presidente era igual que un rey, personas que hablan y saludan con donaire, que no dicen palabras descompuestas y donde el menor respeta aunque sea injusto a su hermano mayor. Nosotras no éramos princesas ni hijas de presidentes, pero no decíamos palabras descompuestas, ni siquiera bajito, ellos lo gritaron voz en cuello. Se ofendieron mutuamente y exhibieron gran poder, que a mi me dió miedo... creo que mi madre tambén les tenía miedo, por eso mandaba cerrar la puerta.
   También pensaba en las madres de esas muchachas, !cuanto se parecían a la madrastra de la cenicienta!, cómo corrían tras la oportunidad de que los hijos del jefe pudieran escoger una de sus hijas, y vi que también en la realidad, habían princesas que competían por ser escogidas por el príncipe, como en el cuento de la Cenicienta, se probaban zapatos ajenos... y me imaginé con un vestido de tul azul con cintas y encajes... pero me entristecia cuando pensaba en mi madre,... ella no dejaría que el principe me vea, porque ella cerraba la puerta. Pero el príncipe que vendrá por mi, no será como esos malos educados, además de que tendrá mucha fuerza, para impedir que mi madre cierre la puerta. Mi príncipe vendrá en un carruaje de hermosos corceles blancos con adornos de plumas y piedras preciosas en el  frontal, igual que en mi libro de cuentos...era un lindo sueño... hasta que sentí la sacudida de mi madre diciendo: !que haces ahí!... escuchando conversaciones de adultos!...ándese para allá con sus hermanos a jugar!... No era la primera vez que me sacaban del medio, la tía Maruja le decía a mi madre que yo no era muy normal, que siempre estaba "ida del mundo", y en verdad era así, siempre estaba soñando despierta, todavía hoy, aún con el paso de los años lo sigo haciendo, pues sueño con mis proyectos despierta, para ponerlos en práctica tal como los imagino. Solo Doña María me defendía cuando les decía: "Mai, uté no sabe, pero yo siempre oigo decí que lo muchacho piensan igual que nojotro lo grande, fraide e asína".
   Ya adulta, entendí lo que pasaba con aquella hermosa mujer, también nuestra vecina, era tan linda, que a mi me parecía una actriz de cine, vivía sola, con sirvientas que hacían todo en su casa de dos niveles, y a veces recibía la visita del "jefe", ella fue una de las escogidas.
   También hoy, entiendo algunas historias relacionadas con la conducta de los Trujillos y del jefe en particular, en lo que atañe a la poligamia ejercida por él. ¿Cómo condicionó a muchos padres o madres a ofrecer sus hijas?... unos dicen que por prevendas y cargos importantes, otros dicen que por miedo! pero lo que yo ví siendo aun muy niña, muestra que algunas luchaban por ser elegidas. Eso es algo que a temprana edad no se entiende,... recuerdo a doña María, conversando con la cocinera de al lado y cuando entraba a la casa, le decía a mi madre "ai tá el'ombre". Era la casa de nuestra hermosa vecina, linda como una actriz de cine de la época, sus sobrinos eran mis amiguitos, no eran personas tristes, al contrario eran alegres y presumidos. De la linda vecina, no se, la veía muy poco, pues casi no se asomaba fuera de la casa, pero ella siempre estaba linda como una princesa. Pero de que intimidaban mis amiguitos presumiendo ser ahijados de "papá Trujillo", lo hacian!, en tiempos de navidad, recibían regalos de "reyes" y decían con orgullo: "me lo dejaron donde mi padrino papá Trujillo".
   Tiempo después, no se cuanto luego de esa fiesta, el Jefe Trujillo murió.
   Lloraron mucho y vistieron de negro o guardaron "luto"... para negarlo con la misma fuerza con que lo lloraron! en los meses siguientes. Recuerdo el estribillo de un merengue, que parecía lo sonaban a propósito en el barrio de los "trujillistas"... nuestro barrio: "Adonde están los compadres del compadre que mataron?... adonde estarán? Ay! papá... y muchos que son Ay!mamá!". El generalísimo, fue muerto en una emboscada, por opositores al régimen..., yo no entendí nada de eso hasta alcanzar la adolescencia, cuando ya en la escuela se hablaba de historia reciente, con una palabra nueva en el glosario del libro de historia: dictadura.

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lunes, 1 de octubre de 2012

MURIO!...NO MURIO!...SI MURIO.

   Todos estamos muy tristes y acongojados,... papá murió,... mi madre enferma y desgastada,... y nosotros siendo aun niños, apenas encontrabamos lugar en la casa. Un hogar pierde uno solo de sus miembros y parece que está vacío. Todo permanecía en su lugar, nadie movió nada, y en el comedor su silla vacia, hacía que el apetito se ausentara, a pesar de no haber comido nada. No ibamos a la escuela, estabamos en duelo, no jugabamos con las amiguitas, el silencio de la casa nada lo interrumpía. Solo mi hermanito cuando al llegar las cuatro de la tarde, se escondía detrás de la puerta como siempre a esperar que ésta se abriera y entrara papá llegando del trabajo para sorprenderlo. Pero los días pasaban y papá nunca más volvió atravesar esa puerta, había partido para siempre. Cuando se cansaba de esperar y papá no aparecía, para que él le dijera su acostumbrado "papí cucú", entonces se dirigía a los adultos y preguntaba con su inocente vocecita: "viste a mi papí?... era imposible contener las lágrimas... todos lloraban.  
   Solo el llanto del más pequeño de vez en cuando, parecía campanita que movía en su dirección a todos, despejando un poco la tristeza para con los ojos humedos, tratar de agradarlo, con las gracias propias que les hacemos a los bebés. Pero eso también aumentaba la pena, pues el pensamiento se hacía palabra que desplazaba el hermoso tintineo de ese llanto con expersiones como: "tan chiquito y ya es un huerfanito de padre".
   En esa época, el duelo familiar se constituia en retiro o aislamiento de la familia, los allegados y familiares permanecían en esos días en acercamiento constante, para acompañar a los deudos,... nuestra condición se agravó, pues estabamos casi en riesgo de perder a mi madre también, ella cayó en una  depresión grave, pues no solo perdió su pareja, sinó también un embarazo... se negaba a comer... y doña María encargada de los quehaceres en la casa, se ocupaba de alimentarla y a regañadientes comía, yo recuerdo que le decía con voz de mando: !"venga! carajo! cómase su consomé, e'de hígado y ta'muy bueno, a mi no me'va dejá na'en el plato"...!acaso quié dejá a su sijo guerfano de mai también?!"...escuché decir que mi madre tenía desgaste físico, algo muy peligroso, que podía matar a la persona, todos los días una enfermera la inyectaba con vitaminas que su médico mandaba.
   El agradecimiento de mi madre hacia doña María su gran servidora, permaneció siempre. Hasta la muerte de nuestra cuidadora, mientras estaba vieja y enferma para trabajar, recuerdo como todos los días mi hermana y yo, teníamos que llevar alimentos a la casa de esta mujer que siempre vi fuerte y grande de estatura, ahora sentada en sillas de ruedas... ella comía y siempre nos recomendaba diciendo: "portensen bien ejem?"... ésta negra que yo tenía que mirar hacia arriba en mi estadio de pequeña estatura, fuerte para los oficios caseros, tierna y rígida a la vez cuando cuidaba de nosotros,... ahora sentada allí, sin poder caminar, me seguía inspirando el mismo respeto y admiración de siempre. Ella es la inspiración de esta vivencia que hoy me trae el recuerdo de un acontecimiento de impacto nacional para el país: !La muerte de Trujillo!.
   Ya hacía dos semanas de la partida de papá, mientras jugaba con mis hermanitos en la gran calzada de la casa, se armó un gran alboroto,... ya el día anterior un murmullo bajo de los adultos, los mantenía en vilo,... yo podía observar que parecían asustados, mi madre no estaba, ya se sentía mucho mejor y resolvió viajar al santuario de la Vega Real, dijo que cumpliría una promesa, y llegaría esa tarde.
    Mientras jugaba, un radio en el vecindario sonaba con volumen muy alto, la voz del locutor parecía dar una gran noticia... y de repente! un corredero de las gentes del vecindario, salían de sus casas con gran algarabía,...el señor viejo y cojo que de vez en cuando pasaba por la acera con un cuadro envuelto a la mitad por un paño sucio y curtido, y que se detenía pidiendo "una limosnita por el amor de Dios", y al cual doña María le depositaba monedas entre el paño sucio y el cuadro al tiempo que lo tocaba y se presignaba, lanzó por los aires el cuadro y también daba brincos de alegría,... dejó de cojear!... al tiempo salía doña María de la casa con igual alegría gritando voz en cuello junto al viejo: "es un varón!, es un varón!, es un varón!..."
   Yo no entendía lo que pasaba, ella nos gritó: !vayan p'a dentro!...tome de la mano a mis hermanitos y entré y mi hermana también,... ya en la puerta, sin cerrarla, vimos como el viejo, los vecinos, doña María y un montón de gentes corrian calle abajo hacia la avenida principal, blandiendo los brazos hacia arriba y vociferando cosas que ya no lograba entender, mientras el radio del vecino continuaba a todo volumen, transmitía algo asi como un discurso, en la voz de un locutor con tono grave....
   Fijé mi vista en el cuadro roto del señor viejo cojo,... estaba en el suelo, me acerqué y ví que era un santo, no se cual, pero se que era un santo porque la figura tenía un halo de luz en la cabeza como los de la iglesia... en el suelo también estaban regadas las monedas,... mi hermana dijo: !no toques eso que está sucio y es del diablo!... porqué?...pregunté... me contestó: mamá dijo que el viejo se aprovecha de la virgen porque él, es del demonio... eso me asustó,... pero que ganas me dieron de tomar las monedas para comprar helados.
   El vecino se asomó a su verja mientras doña María, regresaba contenta y respirando agitada,...después de correr y brincar tanto con esa edad, no era para menos.
   Ella se detuvo saludandolo alegre como si fuera navidad y él le preguntó, que pasaba... contestó: !no murió!,... él le dijo: !si murió!,... ella arrugó el entrecejo inquiriendo !murió?,... !si murió! contestó finalmente el vecino.
   Doña María entró a la casa, y nuevamente su rostro entristeció y lágrimas surcaron sus arrugas y se dispuso a sentarse cuando vió el cuadro del viejo cojo en el piso de la calzada, bajó nuevamente los escalones y recogió el cuadro y las monedas, mientras resongaba diciendo: !viejo sinverguenza, no  e'cojo na, ese brincó en la avenida má'que yo!. otra vez intenta sentarse y se para bruscamente, la algarabía ahora era mia y de mis hermanos, llegó mi madre!. Todos corrimos a abrazarla saltando de alegría.
   Ese día, durante la merienda, mi madre contaba que de regreso de la vega, saliendo del santuario, se armó tremendo alboroto, todos corrían celebrando que el jefe no murió... otros decían que si murió, doña María también contó lo que había pasado, le dijo que aquí pasó lo mismo, mientras le mostraba el santo del viejo cojo limosnero, le dijo que recogió las monedas para ella, porque ya le había dado muchas por pena a ese viejo sinverguenza.
  Mamá entonces sacó una bolsita de la cartera, y nos dijo: vengan traje esto para ustedes!eran medallitas de la virgen del santuario,...eran lindas, parecían una fotografía en miniatura...montadas en marquitos color oro redondos, cuadrados, ovalados y en forma de corazón, tomé esa última para mi, y a mis hermanos se les repartieron las demás...eran igual al santo del viejo cojo.
  Mientras mi madre y doña María continuaban contandose los acontecimientos,... nos mandaron a jugar y hablaban casi susurrando.
   Yo le pregunté a mi hermana, que va a pasar con doña María que recogió y tocó las cosas sucias del diablo que tenía el viejo limosnero... ella rió y me dijo: nada, comer helados!...y a seguidas me ordenó: tú le vas a decir que quieres helados, esta vez no va a decir que no tiene monedas, nosotras sabemos que sí tiene... no, le contesté, dícelo tú!...corrió al comedor donde aun conversaban mi madre y doña María y dijo: doña María! mi hermanita dice que usted tiene las monedas del viejo y quiere que le compre un helado!...
   !Esa hermana mia!...cómo sabía salirse con la suya... así que las monedas no eran del diablo... ella quería tomarlas primero! y doña María se le adelantó!...
   !Vengan todos! vamos a comer helados a la bodega! dijo doña María, tomó en brazos a mi hermanito pequeñito, mientras mi hermana y yo nos tomamos de la mano con mi otro hermanito y saltando bajamos a la bodega que estaba en la avenida. Con la ricura de los helados, en medio del ardiente calor, nadie pensó en que el dinero, era del viejo cojo. De regreso, ya oscureciendo, nos encontramos de frente con el viejo cojo,... me escondí detrás de doña María... al vernos se acercó y le dijo: "su merced, mese'a peldió el santo, no lo encuentro en palte, y lo malo e'que no tengo pa'l pasaje comai!... no se preocupe compai, respondió doña María, que ante de desaparesel, el santo le jiso el milagro,... fijese su merced, que ya uté no e'cojo... y riendo continuó,... téngale fe a ese santo... que adivinó que uté se diba caminando hoy, se apiadó y lo curó!... él agrandó sus ojos y se miró la pierna... y nosotros también le miramos... vamonos mi'sijos que ta'ocuro, dijo doña María".
   Llegamos a la casa y doña María le contaba a mi madre el reciente encuentro con el viejo cojo,... hacía mucho que mi madre no reía,... esa doña María sabía tener gracia contando esa historia,...yo le dije a usted que ese viejo era un aprovechao!...comentó mi madre.
   Pasaron los días y regresamos a la escuela, todos tenían luto!... y me sorprendió que, cuando preguntaba a mis amiguitas quien murió? contestaban: papá!... por todos los cielos!, se murió el papá de todos?... mi papá también murió le dije, a mis compañeritas... era el papá de todos me contestó Guillermina... No entendía nada!.
   Cuando llegué a casa, le dije a mi madre que todos tenían luto por la muerte de papá! mi madre rió y me dijo: tú tienes luto por la partida de tu papá, pero ellos, todos tienen luto por la partida de su papá Trujillo, igual que doña María y los vecinos... con nuestra corta edad, por más cosas que nos trataban de explicar, menos entendiamos. Pero mi cabecita preguntaba, cómo es que tiene tantos hijos ese papá trujillo?
   Los días iban pasando y a mi me parecía que lo hacían con lentitud. Todo el tiempo, los adultos murmuraban bajo. Un domingo mientras jugabamos en el lugar acostumbrado, en la calzada de nuestra casita de Austria,... !caramba! un nuevo alboroto nos sorprendió, mi hermana y yo nos asomamos a la acera, igual que aquella vez... todos bajaban corriendo muy alegres, nosotras también bajamos a la esquina, y la gran nube de gente iba en dirección a la bodega, y entraban por el pórtico de la hacienda Fundación que se veía al fondo... vuelvo la mirada porque alguien dijo: !hola amiguita!... era una niña de la escuela, compañera de mi hermana... iba de la mano de su padre, y al vecino que también estaba en la esquina, el padre de la amiguita de mi hermana le dijo: !no murió! lo acaban de ver en la hacienda montado en su caballo blanco!... la amiguita sonreía y le dijo a mi hermana muy jovial !no murió, está vivo mi padrino!... !si murió! escuché que le dijo el vecino...!no murió! yo voy a verlo con mis propios ojos! dijo el padre de la amiguita, mientras se abanicaba con su sombrero blanco... mi hermana me tomó de la mano y corrimos a casa.
   Mi madre y doña María, paradas en la puerta de casa, también observaban el gentío desbandado calle abajo, esta vez doña María, no corrió ni se emocionó, pero sus ojillos mojados de lágrimas, miraban con pena, mientras se le escapó esta frase: "!ahora el hombre es un moriviví!'',... le pregunté que era eso y me prometió que "mañana" me traería una.
   Desperté bien temprano, era lunes y había escuela, cuando regresé, corrí en busca de lo prometido por doña María,... me mostró sobre la mesa una lata vieja de pasta de tomate que mis hermanitos rodeaban y tocaban provocando en ellos curiosas risas... era una plantita de hojitas pequeñísimas, que cuando la tocabas se cerraban, parecian tener vida... luego de un rato volvían abrirse, tocabamos nuevamente y se cerraban... era divertido jugar con esta planta o yerba llamada moriviví!.
   Fue ingeniosa la comparación de doña María, hoy después del paso de los años, me pregunto quién o quienes jugaban asi con el pueblo dominicano matando y reviviendo al amado jefe padre y padrino de su pueblo?
   Investigué que el primer alboroto fue provocado por el discurso de radio que emitía la voz del locutor, quien con voz trémula pronunció la frase: "!Trujillo no ha muerto!...!vive!...!vive!...!vive en el corazón de todos los dominicanos!...al parecer, la gente solo escuchó hasta las pausas, y saltó y salió a las calles sin esperar a que terminara, dando brincos de alegría...yo recuerdo que la radio del vecino con el volumen altísimo sonaba, nosotros eramos muy niños para prestar atención a cosas como esa... ya le habían dado muerte la noche anterior, pero no lo notificaron hasta esa tarde.
   Del segundo alboroto, nadie pudo darme una explicación, además de ilógico, porque ya lo habían enterrado, era hasta disparatado decir que lo vieron montado en su caballo blanco después de muerto,... fue increible y fantástico ver como la gente es crédula, hasta el punto de desafiar la realidad.
   La psicología nos explica que la ansiedad en las personas que la padecen, es capaz de provocar los síntomas más incongruentes y extraños, a pesar de ser individuos estables mental y emocionalmente. El contagio de la misma, es capaz de producir marejadas de reacciones en los grupos afectados, que perderan momentáneamente la capacidad de lógica si están sometidos a una situación altamente angustiosa.
   La situación del momento en el país tenía esas características, un gobernante que dominó por treinta años como jefe supremo, endiosado y temido, dueño y señor de todo había desaparecido bruscamente. Muerto violentamente en trágicas circunstancias, llenó de temor y angustia, no solo a los inocentes que le amaban y agradecian, sinó también a los opositores, que no se atrevieron a celebrar el acontecimiento, porque también a ellos, pudo haberlos asaltado la angustiosa duda de si MURIO!...NO MURIO!...SI MURIO!.

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lunes, 27 de agosto de 2012

LA MUÑECA VESTIDA DE AZUL

    "La muñeca vestida de azul", es el título de la canción infantil más popular francesa después de Mambrú y el Matarile, todas las niñas del mundo la han cantado pues ha sido traducida a todos los idiomas. Yo siempre la cantaba cuando jugabamos a recitación y canto. Era un juego muy bonito, pues todas las niñas, se sentaban enfiladas en las escaleras de las casas como si fuera un auditorio o en el conten de la acera, con el mismo objetivo.
    Se presentaban por turno una a una, exponiendo su poesía o cantando su canción. A veces, había que decir con mucho tiempo de antelación cual era la que tu ibas a cantar, pues una misma poesía o canción podía ser elegida por varias niñas a la vez y resultar en una discución de: "A no... yo iba a cantar esa", o "A no... yo no juego...esa era la que yo quería cantar.... o recitar". En algunas ocaciones, eso significaba que alguien se fuera del juego con el "jociquito retorcido" y con un "déjala que se vaya, esa 'mona'... de quien en ese momento fungía como jefa del grupo.
   Pero si quien se incomodaba era la jefa del grupo, terminaba el juego, pues casi siempre, todas andaban detrás de ella. Todas querían estar siempre de acuerdo con ella, pues era ella la organizadora de los juegos y decidía a qué se jugaba, aunque no fuera mayoría, era algo así como dictatorial. Casi siempre la lider era la mayor del grupo, porqué razón le obedecian? no lo se, y a veces daba la impresión de que le temiamos.
    Mi hermana mayor era la lider, que yo le temiera no era extraño, pero las demás, nunca lo entendí. Solo hoy que tengo el conocimiento de la psicología, entiendo las actitudes, siempre los mayores asumen el poder, y es lo que aprendemos a través de los padres. Los hermanos mayores son los parentales ante la ausencia momentánea de los padres o tutores, y mi hermana lo asumía y de que forma!.
    La condición de mayor y lider asumida por mi hermana, me hizo llevar a cabo estrategias, para hacerme de su poder que siempre me avasallaba. Lo que me pasaba con ella estoy segura que le pasaba a todos los niños con un hermano-a mayor. Tenemos el caso de la repartición de alguna cosa que al ser la mayor, mis padres depositaban en ella para que repartiera entre las dos. Por ejemplo, el refresco o la cola, no se porque estupida tontería los más pequeños queremos en la botella... creo que pensabamos que tendría más cantidad o que en la botella sabe mejor, y mi hermana se volvió experta en repartir de manera "equitativa"... tomaba un vaso mucho más ancho que la botella... vertía la "mitad" y con la botella al lado de el vaso los equiparaba y al final, resulta que la botella casi quedaba en el fondo!... y aun así, ella tomaba un trago de ésta porque aún no equiparaba con el vaso, el cual se veía igual que la botella con un "chin".
    A veces papá llegaba con chocolates del colmado, ella los tomaba, los miraba y escogía uno para ella y luego me entregaba el mio... yo le reclamaba que me gustaba el que ella escogió para si... no es problema me decía, vamos a cambiar... luego que ya había comido buena parte del suyo... le respodía que no, que ya ella lo comió casi todo, entonces tomaba el mio y partía a la "mitad", más grande para ella y la mitad para mi,... siempre se comia chocolate y medio!.
     Recuerdo una de las navidades más emocionantes para mi, ese año pedí de regalo la muñeca vestida de azul, todas las niñas  pidieron lo mismo... mi hermana también. Mis padres o "reyes magos", siempre acostumbraban a regalarnos y comprarnos lo mismo pero con diferentes colores, para que asi pudiesemos distinguir nuestros juguetes. Mi padre preguntó "y no quiere alguien la muñeca rosada?...o amarilla?... mi hermana y yo nos miramos y al unísono respondimos: no!.
    Todo aconteció con normalidad, en el vecindario el grupo de niñas recogió yerbas para los "camellos transporte de los reyes magos", y en la noche las colocamos delante de cada camita con un vaso de agua también para los camellos, unas mentas y un habano, pues los "reyes magos que pasarían por mi casa esa noche, comían mentas y fumaban habanos".
    Esa noche por primera vez, tracé un plan estratégico en contra de mi hermana, esta vez ella no me va dar lo que queda después de ella elegir, lo único que debía hacer era levantarme primero y ver los juguetes y escoger yo primero!.
    Hice mis oraciones y pedí despertarme primero!. No podía dormir pensando en despertar primero, podía escuchar como en la sala, los adultos se divertían tomando y comiendo... mi hermana preguntó: ya te dormiste "ñata"?... contesté: no "ojo de maco". Eran los cariñosos motes que nos decíamos, a mi por tener naríz pequeña y respingada y a ella por tener ojos exageradamente grandes.
    Yo no se a que hora dormí, pero en la mañana bien temprano estaba despierta y ni siquiera recordaba mi plan... !me senté rápido en la cama!, miré a mi hermana en su cama al frente de la mía, dormía tranquilamente... y volví la mirada hacia la mesita de noche, mi corazoncito dió un salto, ahí estaban en el piso, dos cajas grandes!... con calma baje de la cama, me incliné de rodillas y tomé una y la abrí, casi sin fijarme en su contenido abrí la otra... mi corazoncito volvió a saltar... ahí estaba! linda y rubia con sus ojitos azules...con su sombrerito de "jipi-japa", la muñeca vestida de azul! zapaticos blancos y mediesita azul!... no lo pensé dos veces, tomé mi caja y la abracé y subí nuevamente a la cama y cante mi canción: 
   "tengo una muñeca vestida de azul,
    zapaticos blancos y mediesita azul, 
    la lleve a la iglesia y le dió un dolor,
    la acosté en su cama y ya se durmió, 
    brinca la tablita ya yo la brinqué, 
    bríncala tu ahora que yo me cancé,
    dos y dos son cuatro cuatro y dos son seis, 
    seis y dos son ocho y ocho dieciseis",...
   Mi hermana despertó y corrió a buscar... la otra caja... Oh desilusión, esa muñeca era vestida de rosado... igual la brazó, pero cuando vió la mia... maaaaa!!!! grité... esta vez yo elegí!.
    Ese día todas las niñas mostraban sus juquetes...solo yo tenía la muñeca vestida de azul... parecía yo pavo real, pavoneando con mi muñeca como si fuera el mejor de los tesoros... en casa a todos les dió por decir que la vestida de rosa era más bonita... eso me disgustaba, pues la mía era la más linda y deseada por todos... luego entendí que trataban de halagar a mi hermana.
    Al pasar los años, ya casadera me decía a mi misma que me casaría con un hombre rubio, mi sueño era tener una niña rubia... una muñeca para vestirla de azul. Caramba! aquella frase que tantas veces escuché decir a mi madre "una cosa piensa el burro y otra quien lo apareja", es lo más sentencioso que he podido escuchar algunas veces. !Claro que me casé, con un moreno!...y tuve mi muñeca de carne y hueso, nunca en mi vida he visto una niña más linda que la mía, ni siquiera la muñeca vestida de azul. Ella inspiró la poesía que destronó a la muñeca vestida de azul: Oh! mi linda Carolina.

    Oh! mi linda carolina,
    tu no eres mi pequeña
    como esa muñeca rubia
    con ojos de azul del cielo
    pero tu ojos y cabello
    brillan como el firmamento
    cuando de gala se viste
    con estrellas relucientes 
    y la luna más brillante
    diciendo felicidad en el
    final de algún cuento
   Oh! mi linda Carolina
    tu no eres de mentira
    como esa muñeca rubia
    que un día jugando sola
    dejé en el patio olvidada
    y al despertar la mañana 
    salí temprano a buscarla
    que dolor sentió mi alma
    de su carita pintada 
    su mirada ya no estaba 
    y su boquita de rosa
    también la borró la lluvia 
    que aquella noche azotaba
    Oh! mi linda Carolina, 
    tu eres de carne y de huesos
    yo te doy y me das besos
    yo te canto en mi regazo
    y te calmo con mi abrazo
    yo te baño y no te dañas
    tu llanto por las mañanas
    es canción en las ventanas
    y tu boquita rosada
    también rie a carcajadas
    Oh! mi linda Carolina
    yo no espero un día de reyes 
    para verte en la mañana
    crece despacio mi niña
    deja que yo te disfrute
    antes que venga y te busque
    el principe que te sueña.  24-1-79, Flavia peguero.

   Cosas que tiene la vida, vino el principe!... y recibí de Carolina una nieta de hermosos risos dorados y  ojos verdes. Estoy segura de que esa muñeca de carne y hueso será la inspiración de carolina, como lo fue ella para mi.

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